«Ya mismo» es el único plazo del país que no tiene equivalente en horas

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Portada tipográfica de EL MERCIO sobre fondo de color, con el titular en letras blancas y el rótulo de sección Ecuatorianismos.

«Ya mismo» es la unidad de tiempo más usada del país y la única que no se puede convertir. No hay tabla. No hay equivalencia. Hay contexto.

Dicho por alguien que ya está en camino, significa entre cinco y cuarenta minutos. Dicho por alguien que todavía está en la ducha, significa una hora. Dicho por un trámite, significa que el trámite no ha empezado.

Existe además el «ya mismito», que es más corto solo en apariencia. El diminutivo no reduce el plazo: reduce la culpa.

La forma más larga de todas es «ya mismo salgo», que puede llegar a superar las dos horas sin que nadie considere que hubo un incumplimiento.

El plazo se vuelve exigible únicamente cuando la otra persona responde «¿ya mismo ya mismo?». Ahí la respuesta obligada es «ya, ya voy», que reinicia el conteo desde cero.

No existe forma de reclamar. Nadie prometió una hora.