«Ya le llamo» es la despedida más definitiva del idioma

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«Ya le llamo» suena a compromiso y funciona como despedida final. Quien lo dice no va a llamar. Quien lo escucha no va a esperar.

Es la fórmula preferida para cerrar una cotización que salió cara, una propuesta de trabajo que no interesa o una conversación con alguien que habla mucho.

Se refuerza con «cualquier cosa le aviso», que es todavía más definitivo. «Cualquier cosa» significa ninguna cosa.

La versión que sí obliga es completamente distinta y todos la distinguen: «le llamo mañana en la mañana». La hora es lo que compromete. Sin hora no hay llamada.

El error clásico del que viene de afuera es quedarse esperando. A la semana pregunta si hubo novedades y la respuesta es «uy, disculpe, se me pasó». No se pasó.