«Ahí nomás» no mide distancia. Mide las ganas que tiene de acompañarte la persona que lo dice.
Dicho por alguien que va para el mismo lado, son dos cuadras. Dicho por alguien que se queda, pueden ser cuarenta minutos en bus. Dicho por alguien que no sabe pero no quiere quedar mal, puede ser cualquier cosa.
Viene acompañado de un gesto con la boca o con la barbilla que señala una dirección general. El gesto es la parte técnica de la indicación y no se puede transcribir.
Existe el «ahisito nomás», que es más corto solo en la intención, y el «ahí a la vuelta», que puede incluir varias vueltas.
Nadie ha respondido nunca con una cifra. Preguntar «¿pero cuántas cuadras?» se considera desconfianza y suele empeorar la indicación.
