«Vecino» no significa que la persona viva cerca

Por

·

«Vecino» dejó hace mucho de indicar proximidad. Hoy es un tratamiento que se aplica al del taller, al de la ferretería, al que atiende en el mercado y a cualquiera con quien haya que hablar sin conocerse.

Su función real es abrir conversación sin comprometerse a nada. No es tan formal como «señor», que crea distancia, ni tan íntimo como el nombre, que obliga a recordarlo.

Funciona en ambas direcciones y con cualquier edad. Un hombre de setenta le dice vecino a uno de veinte y no suena raro. Al revés tampoco.

La forma femenina, «vecinita», es la única variante que puede salir mal y depende enteramente del tono. No hay manual.

A los vecinos de verdad, los que sí viven al lado, casi nunca se les dice vecino. A esos se les dice «los de la esquina» o directamente nada, porque no se les habla.