«Chuta» funciona en las cinco emergencias y en ninguna otra palabra

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«Chuta» cubre cinco situaciones distintas sin cambiar de forma: el susto, el error propio, la lástima ajena, la admiración y la resignación.

Lo único que las distingue es el largo de la u. «Chuta» corto es un error pequeño. «Chuuuta» es un problema serio o una casa muy bonita, según el contexto.

Su gran mérito es no ser una grosería. Se puede decir delante de la abuela, en una reunión de trabajo y en misa, y en los tres casos comunica exactamente lo mismo que la palabra que reemplaza.

Tiene parientes con la misma función y menos alcance: «chuzo», «chucha» —esta sí es grosería— y el «uy» simple, que sirve solo para el susto.

Cuando alguien cuenta una desgracia, la única respuesta obligatoria es «chuta». Decir otra cosa obliga a opinar, y opinar es más trabajo.