«Man» entró del inglés y se independizó de inmediato. Hoy tiene artículo femenino, plural propio y ninguna obligación de referirse a un hombre.
«La man» es una mujer. «Los manes» es un grupo mixto. «El man» puede ser cualquiera cuyo nombre no se recuerda o no importa para la historia.
Su uso más frecuente es señalar a alguien de quien se está hablando mal sin nombrarlo. «El man dijo que llegaba a las ocho.» Ahí «el man» ya carga la molestia.
También funciona como sujeto de una anécdota cuya identidad da igual. La palabra permite contar la historia sin explicar quién es nadie, que es lo que hace larga a una historia.
Nadie se presenta como man. Es una categoría que se recibe, no que se toma.
