La tienda del barrio da fiado y el banco no

Por

·

La tienda de la esquina otorga crédito sin buró, sin garante, sin firma y sin tasa. El banco de enfrente pide seis documentos y tres semanas.

El instrumento es un cuaderno. A veces una libreta escolar. La contabilidad la lleva una sola persona y jamás ha sido auditada.

El criterio de aprobación es la cara. La señora sabe quién paga y quién no, y su tasa de error es notablemente baja para no tener acceso a ningún historial crediticio.

El cobro tampoco necesita abogados. Basta con que el deudor tenga que pasar por la puerta todos los días, que es la garantía real de la operación.

Los economistas que han estudiado el modelo coinciden en que no es escalable. La señora coincide y no le interesa escalarlo.