El perro de la esquina tiene más autoridad territorial que el municipio

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Cada cuadra tiene uno. No es de nadie y come de tres casas distintas, que además le pusieron tres nombres diferentes y ninguna sabe de las otras.

Su jurisdicción está perfectamente delimitada y termina exactamente donde empieza la del siguiente. Ese límite no aparece en el catastro pero se respeta más.

Ladra a los desconocidos, a las motos y a un poste específico. Con los vecinos no tiene problema, incluso con los que nunca le han dado nada.

Acompaña a la gente hasta la esquina y regresa. No cruza. Nadie le enseñó y nadie sabe por qué.

Cuando desaparece, el barrio entero pregunta. Cuando se muere, alguien pone un cartel. Es el único trámite comunitario que no requiere firmas.