El dinero prestado a un familiar no se recupera. Se registra mentalmente como préstamo y se ejecuta contablemente como regalo.
El mecanismo es que cobrar implica preguntar, preguntar implica incomodar y en las familias ecuatorianas incomodar cuesta más de lo que se prestó.
La variante avanzada es el familiar que devuelve una parte simbólica para reactivar el crédito. Eso no es pago: es refinanciamiento.
La regla que aplican los que ya aprendieron: preste solo lo que esté dispuesto a perder y no lo vuelva a mencionar nunca.
En la navidad se ven igual.
