La fila del banco es el único lugar donde el país todavía conversa

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En la fila del banco desconocidos hablan de política, de precios y de enfermedades familiares con un nivel de confianza que no alcanzan ni con sus vecinos de años.

El mecanismo es el enemigo común. Nada une más que estar parados esperando a que abran la tercera ventanilla que nunca abren.

La variante de la fila preferencial genera un debate paralelo sobre quién califica y quién se está aprovechando.

La consecuencia es que la conversación termina exactamente cuando llaman su turno y nadie se despide.

Y afuera, nunca se reconocen.