Nadie llegó tarde: llegó cuando llegó el tráfico

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Nadie en este país llega tarde por su propia responsabilidad. Llega tarde por el tráfico, y esa explicación se acepta sin verificación porque a quien la recibe le sirve para la próxima.

El mecanismo es que la excusa es parcialmente verdadera casi siempre, y esa fracción de verdad la vuelve imposible de cuestionar.

La versión reforzada incluye un accidente, un desvío o una manifestación. Ninguna de las tres se comprueba.

La consecuencia es que las reuniones empiezan quince minutos después de la hora convocada y quien llega puntual espera solo, revisando el teléfono.

Ya estoy llegando, dice, desde la casa.