La cuchara de palo de la cocina lleva más años en funcionamiento que la licuadora, la refrigeradora y el microondas sumados. Está quemada de un lado, partida del mango y nadie ha propuesto reemplazarla.
El mecanismo es la ausencia de garantía. Nada que tenga garantía sobrevive; lo que nunca la tuvo se queda. La cuchara no se enchufa, no se daña y no necesita repuesto original.
Hay un uso secundario que la mamá conoce y el hijo también. No se documenta aquí.
Cuando alguien compra una cuchara nueva, la nueva se usa para servir y la vieja sigue cocinando. El ascenso no existe en esta institución.
La cuchara le va a sobrevivir a la cocina entera.

