El vecino que lava la vereda a las seis de la mañana nunca será detenido

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Empieza a las seis, a veces cinco y media. Manguera, escoba y una cantidad de agua que no guarda relación con la suciedad de la vereda.

La vereda ya estaba limpia. La lavó ayer. La va a lavar mañana. El objetivo no es la limpieza, es el orden del mundo.

Nadie ha logrado detenerlo. Se han intentado la conversación amable, la queja directa y la denuncia por ruido, y las tres fracasaron porque técnicamente no está haciendo nada malo.

Su vereda es, objetivamente, la más limpia de la cuadra. Ese es el argumento que gana todas las discusiones.

Cuando se muda, la vereda se ensucia en dos semanas y el barrio entero lo extraña sin decirlo.