En el marco de la visita del presidente panameño José Raúl Mulino a Guayaquil, la delegación de Panamá pidió a Ecuador que deje de enviar gente por el tapón del Darién. La respuesta ecuatoriana fue que nadie los está enviando: se van por su cuenta.
El intercambio dejó a las dos delegaciones sin material para el resto de la mañana, porque la respuesta era correcta y no había forma de continuar la frase.
La agenda oficial del encuentro contemplaba comercio, migración y seguridad. Los tres puntos resultaron ser el mismo punto visto desde distintos ángulos.
Ninguno de los dos gobiernos hizo la pregunta que quedaba: de qué está huyendo la gente que cruza una selva a pie.
Se acordó volver a reunirse. En Panamá, esta vez.


