Tras la aparición con vida de los ocho pescadores desaparecidos luego de un operativo militar de Estados Unidos, el Gobierno solicitó formalmente que vuelvan a desaparecer, esta vez con aviso previo, para poder organizar la búsqueda que no alcanzó a organizar la primera vez.
El pedido responde a un problema de tiempos. Los pescadores fueron localizados por una unidad de guardacostas antes de que la Cancillería terminara de redactar el oficio en el que iba a pedir explicaciones a Washington, y ese oficio ya no tiene a quién buscar.
Conviene recordar que el trámite no arrancó solo: un juez tuvo que ordenarle a la Cancillería que exigiera explicaciones. Es la primera vez en la historia que el Estado necesita una orden judicial para preguntar qué le pasó a su propia gente.
Van siete embarcaciones pesqueras ecuatorianas interceptadas en lo que va del año. El marcador de comunicados oficiales se mantiene en una cifra que no se ha movido.
Los pescadores agradecieron el gesto y respondieron que prefieren no desaparecer otra vez, gracias.


