El hueco de la esquina lleva tantos años abierto que los vecinos lo usan como punto de referencia para dar direcciones a los domiciliarios.
El mecanismo es el llenado parcial. Cada cierto tiempo llega una cuadrilla, echa material, se va, y a la tercera lluvia el hueco recupera su forma original con más carácter.
La etapa avanzada es cuando alguien le pone una rama o un cono improvisado. Ahí el hueco pasa a ser infraestructura señalizada.
La consecuencia es que los carros del sector manejan todos igual: una curva idéntica hecha por gente que no se conoce.
El día que lo tapen, nadie va a saber llegar.



