El tupper que prestaste no va a volver

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El envase plástico que salió de su casa con seco de pollo adentro no va a regresar. No hay caso registrado. El tupper cambia de dueño en el momento exacto en que cruza la puerta.

El mecanismo es sencillo: quien recibe la comida lava el envase, lo guarda en su alacena y en tres días ya no recuerda de dónde salió. Para el segundo mes el tupper aparece en la refrigeradora con arroz de otra familia.

Existe una variante peor. El envase vuelve, pero con comida distinta adentro, lo que obliga a devolver otro envase después. La cadena no se cierra nunca y ninguna de las dos casas sabe cuántos tuppers tiene realmente.

La regla que se aplica en todo el territorio nacional es una sola: si el envase le importa, mande la comida en un plato y quédese parado esperando.

Ninguna tapa combina con ningún envase. Eso tampoco tiene explicación.