El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social confirmó que ha completado su proceso de privatización, entendido como la ausencia progresiva de todo lo que antes ofrecía.
«La gente pedía un IESS más parecido a lo privado y lo logramos», explicó un directivo. «Ahora el afiliado compra sus medicinas afuera, se atiende con un médico particular y paga de su bolsillo. Más privado que eso, imposible.»
La institución aclaró que el aporte mensual se mantiene sin cambios, ya que la privatización alcanza a los servicios pero no a los descuentos.
Sobre los turnos, que en algunas especialidades se agendan con más de un año de espera, el IESS señaló que se trata de una modalidad de atención diferida y que el afiliado, mientras tanto, es libre de curarse por su cuenta.
La próxima fase contempla privatizar también las instalaciones, mediante el sencillo procedimiento de no arreglarlas.



