El presidente Daniel Noboa anunció que adelantará el pago del décimo tercer sueldo al 14 de noviembre, pero solo a los servidores públicos, apenas dos días antes de la consulta popular del 16 de noviembre que él mismo convocó[9][10]. La jugada tiene un tufillo conocido: comprar simpatía política con dinero público, solo que esta vez hay un giro genial: no es dinero extra, es tu propio sueldo que te están adelantando.
El timing perfecto entre recortes y aguinaldos
Lo curioso es que este regalo llega en medio de una ola de recortes al sector público que el mismo gobierno ha impulsado durante todo el año. Mientras despide funcionarios por un lado, por el otro adelanta el sueldo a los que quedan, creando la perfecta ilusión de generosidad gubernamental[9]. Es como si tu jefe te dijera: «Vamos a despedir a la mitad del equipo, pero a los sobrevivientes les doy su aguinaldo antes de tiempo». Pura coincidencia que esto suceda dos días antes de que voten sobre si apoyan sus políticas, claro.
La invitación educada al sector privado
Noboa invitó cordialmente a las empresas privadas a sumarse a la iniciativa, pero sin emitir decreto ni obligación alguna. Es decir, sugirió que hagan lo mismo que él hace con plata del Estado, pero con sus propios recursos. La invitación es tan voluntaria como elegante: «Hagan ustedes lo que yo hago, pero con su billete». Porque claro, es fácil ser generoso cuando usas el dinero de todos para quedar bien con algunos.
Comparaciones inevitables: Venezuela versión ecuatoriana
La movida recuerda al clásico de Nicolás Maduro, quien adelantó la Navidad en Venezuela al 1 de octubre, argumentando que fomenta «la economía, la cultura y la felicidad». Maduro decreta villancicos anticipados y nacimientos prematuros; Noboa adelanta el aguinaldo y lo vende como estímulo para el Black Friday. Ambos líderes comparten la creatividad para justificar el timing político, solo que uno reparte espíritu navideño forzado y el otro tus propios centavos con etiqueta de «dinamización económica».
Black Friday, Amazon y el círculo perfecto
Noboa justificó el adelanto para que las familias «tengan más dinero durante el Black Friday y el Cyber Monday» y así «impulsar la economía del país». El problema es que las promociones nacionales son tan atractivas como una rifa de chanclas usadas. Mientras el comercio ecuatoriano ofrece tímidos descuentos del 10%, Amazon, Temu y Shein se reparten el mercado local con ofertas que van desde el 19% hasta el 50% y productos desde $0,20. Los ecuatorianos ya votaron con sus billeteras: esas tres plataformas son las apps de compras más descargadas del país. Entonces, ¿impulsar la economía nacional? Más bien impulsar la cuenta bancaria de Jeff Bezos.
Ah, y qué conveniente que el gobierno impuso en junio un arancel de $20 por paquete a las compras por courier 4×4, léase Amazon, Temu, Shein. El Estado te adelanta tu sueldo para que compres en Amazon, pagues el arancel que él mismo creó, y de paso votes «Sí» días después porque te sientes agradecido.
Aunque seamos honestos: con los recortes, los apagones y la inflación, ese adelanto probablemente no llegue ni a Amazon. Los servidores públicos que sobrevivieron los despidos seguramente usarán esos centavos para algo más urgente: pagar las deudas acumuladas, cubrir el hueco que dejaron los cortes de luz en el negocio familiar, o simplemente llegar a fin de mes sin hacer malabares El Black Friday será un espejismo lejano cuando tu prioridad es pagar la luz.
Y al final
Noboa logró lo imposible: innovar en clientelismo ecuatoriano convirtiendo tu sueldo en propaganda electoral, disfrazando un adelanto como generosidad, haciendo esto en medio de recortes al sector público e invitando al sector privado a gastar su propia plata en su beneficio político. La cereza del pastel: vender esto como «impulso a la economía nacional» cuando el dinero probablemente termine en Amazon o pagando deudas, no comprando en el comercio local[9][4]. Maduro adelanta la Navidad, Noboa adelanta tu aguinaldo a los funcionarios que no despidió. La diferencia es que en Venezuela al menos fingen que es magia; aquí ni eso: es tu propia plata haciendo campaña por el «Sí» mientras rezas para que te alcance hasta diciembre.

